Se establece una reconexión entre el cuerpo y la consciencia que despliega una visión ampliada de nuestra existencia. El mero hecho de intuir una realidad mayor provoca un impulso subconsciente de concretar aspectos del ser aun no manifestados.
A menudo bailarin@s y estudiantes de danza, se ayudan de una o varias de las diferentes técnicas para el crecimiento de la consciencia que hay a nuestro alcance, o de trabajos corporales que enfocan el movimiento de forma global, yendo más allá de la danza como arte escénico.
Es usual -y natural también-, que l@s bailarin@s acompañen la antigüedad en la profesión con un mayor conocimiento de alguno de los aspectos que vinculan el cuerpo, la danza y la vida entre sí.
No son pocas las bailarinas del pasado (mujeres en su mayoría) que al profundizar en la capacidad de movimiento de sus cuerpos, desarrollaron sistemas de trabajo corporal que tienen como objetivo completar aquellos aspectos que la danza concebida como arte escénico, deja al descubierto.
Esto sucede de forma recíproca y no son pocos los terapeutas corporales que se han inspirado en la danza para desarrollar sistemas de trabajo destinados a mejorar la calidad de vida.
La danza es en sí terapéutica porque el cuerpo y la mente enferman frente a la incapacidad de desarrollar la totalidad de su potencial. Como iremos viendo, empezar a bailar es empezar a abordar esa incapacidad..
Entrenando o practicando, o ensayando, -o como sea que le quieras llamar a la experiencia de capacitarte para fluir en tu cuerpo, es decir danzar o bailar- puedes empezar a vislumbrar cómo la experiencia de la vida se graba en los diferentes sistemas corporales.
Puedes ver -y vivir- cómo el movimiento se traba, puedes enfadarte porque el gesto o el paso “no te sale” y luchas por borrar esa limitación de tu cuerpo. Lo intentas, repites el movimiento una y otra vez hasta que, por fin! consigues revivir el movimiento articular que se te resistía y la anhelada forma es dibujada por tu cuerpo en el espacio.
Pero has de saber que la limitación no estaba puramente en el plano físico; ésta formaba parte del conjunto de características bioenergéticas que te configuran como ser humano.
En realidad, sin saberlo, cuando entrenas estás intentando eliminar una imposición del físico sobre el energético. Es decir; un patrón de movimiento expresivo ya manifestado -que en muchos casos ni siquiera te pertenece, que es de tu madre o de tu padre o de tu tatarabisabuela o, incluso de la comunidad en que vives o de la educación que recibiste- se impone sobre un potencial expresivo impidiendo su realización.
Y este impedimento que intentas “eliminar” a fuerza de intentos, no es más que la manifestación de un canal que se obtura. Un canal que no permite circular la energía de la vida -de tu vida-. Una obturación que impide la realización del porqué de tu existencia, la completa encarnación física de tu potencial existencial y creativo.
Sólo por el hecho de intentar deshacer el impedimento en el plano físico, has comenzado a abrir ese canal. A partir de ahora ha de empezar a fluir la energía a través de tu cuerpo de una forma más completa.
Es por esto que, aunque a un nivel subconsciente, al empezar a bailar experimentes algo parecido a un renacer, y en este renacer mereces toda la ayuda y el apoyo que necesites, porque en realidad se está abriendo ante ti la capacidad de hacer realidad el ser completo que ni siquiera te habías imaginado que podías ser.
Y aun que todo esto, tal vez inconscientemente, tu ya lo sabias…
